Qué infinita distancia se interpone
entre tu presente y mi pasado,
cuanto silencio entre nosotros dos
que el mundo gira y es mucho más abstracto.
Un pulso que corre tan veloz
como la vida que veloz va pasando,
y la historia que acierta en el final
donde por esas cosas los dos nos alejamos.
Ya no hay en mi fe en mágicas esperanzas
que vuelvas a estar un día a mi lado,
tal vez fue caminar el camino del dolor
que como una sombra se fue también el milagro.
Lejanos los dos en un mismo universo
que el alma misma se ha profanado,
y en el adiós de aquel último beso
nuestros destinos en la pena quedaron marcados...