Ricardo Castillo C.

LA JUVENTUD DE TUS OJOS

Tus ojos reflejan la luz de la aurora,
un brillo inocente que invita a soñar.
Yo, en cambio, los miro con la nostalgia
de quien ha visto la vida pasar.

Tienes la risa de quien todo empieza,
el alma intacta, sin miedo al ayer.
Yo soy el eco de un tiempo gastado,
la sombra errante de lo que se fue.

Pero en tus ojos, sin darte cuenta,
me devuelves algo que ya olvidé:
las ganas de amar sin miedo a la vida,
las ganas locas de renacer.

Y aunque mis años me griten distancia,
y aunque el reloj no quiera esperar,
sigues mirándome como un misterio,
como un secreto sin descifrar.