Lourdes Aguilar

APOCALIPSIS

Holgados entre proyectos y planes

Las horas plácidas pasan sin más

Escuchando desgracias ajenas

La sirena al pasar de una ambulancia

La enfermedad, el hambre, la ruina

Deambulan lejos de nuestra puerta

 

Hasta que el día aciago se acerca

Con su macabro sonar de trompetas

Un presagio nos mantiene en vilo

Y cualquier accidente nos sobresalta

 

En un segundo se detiene el mundo

cuando el jinete enfrente se planta

no hay forma de resistirse ni huir

y sin piedad nos arrastra con furia

 

Entonces nos percatamos

Que somos igual a los otros

Los otros que antes ignoramos

En su honda pena sumidos

Y lo más preciado nosotros también

Podemos perder en un santiamén

 

Entonces y solo entonces

Cuando la sonrisa es una mueca

Cuando lo nuestro es otra cifra

y nuestra nimiedad sea obvia

Tal vez con suerte sintamos

Que algo interno ha cambiado

 

Tal vez una luz resplandezca

De quien es salvación y consuelo

E injustamente en una cruz expiró

después de suplicios atroces

Pero al tercer día de la muerte volvió

Revestido en cuerpo y alma de gloria

para darnos en el dolor esperanza

ante el dueño de todo destino