El catorce de febrero,
Día de amistad y amor,
Lo proclamaron al mundo,
Y se celebra con fervor.
Más Dios nos dice que a diario,
Lo debemos demostrar,
Tan es así que al probarlo,
A la cruz Él fué a parar.
La ley que nos oprimia,
Por la gracia la cambió,
Y del fango cenagoso,
Él a mi me rescató.
Igual que al pródigo hijo,
Me limpió y atavió,
Y cómo a hijo de rey,
Una fiesta celebró.
Puedo en su nombre bendito,
A demonios reprender,
Orar y ungir enfermos,
A que hermoso menester!
Aunque a veces cómo cerdo,
Me da por volver al lodo,
Pues la carne es muy canija,
Y hace olvidarlo todo.
El mundo y sus tradiciones,
Son constante tentación ,
Pero podemos vencerla,
Perdurando en oración.
Por eso de tradiciones,
No soy participe más,
Pues son grillos y cadenas,
Que nos pone satanás.
Que a él El Señor reprenda,
Que ya Miguel lo hechará,
Con sus ángeles del Cielo,
Y ya a nadie acusará.
Sólo que para ése tiempo,
Si no buscas al Señor,
Tendrás la irá del diablo ,
Y del infierno el calor.
Como nos dice Romanos,
“Si confiesas con tu boca,
Y creés en tu corazón,
Jesús te acepta para salvación “.