El cuento que me escucho, no es tu cuento,
es aquel que repite la memoria
el simple personaje de una historia
que se escribió sin base o fundamento.
El cuento que tú escuchas, es otro cuento
ese cuento tan bien elaborado
palabra tras palabra, recreado, paradisíaco,
fantástico, perfecto.
Cuenta que cuenta cuentos en el presente
ese mi propio yo, ilusionado, perfección
de aquel ser enamorado que era la nube
azúl en el poniente.
Mas que puedo decir, de un paso al frente
¿Quien no se conto cuentos a sí mismo?
Arranque de emoción, puro lirismo, sobre
ese pliego en blanco de la mente.
Así nos declaramos involucrados,
listos a la batalla, confiados o imprudentes
no hay enemigo fuera, está en el alma
el peor enemigo y más potente.
Toca arrebato, saltan las palabras
cual navajas cortantes, duelo a muerte,
contra quien la victoria es sal y agua,
dependiendo del cuento que nos cuente.
Por eso es necesario hacer ajustes,
antes de declararse en guerra abierta,
y preguntar a fondo honestamente
¿Qué cuento estoy contándole a mi mente?
El destino es un cuento caprichoso,
capitulo a capitulo descubres
y por mas correcciones que le intentes
de sus páginas no escaparas impune.
Y solo quedara a lo hecho, pecho,
con lágrimas, sonrisas, sol o nubes,
cuenta que cuenta la mente prodigiosa
días de gloria, de fracasos, inquietudes.
En forma cuidadosa van guardados
evidencias que al paso hacen inmune
y siéntete dichoso si al final con lucidez
sin dudas o pesar te puedes preguntar
¿Qué cuento esta contándome mi mente?