Pasé el finde en la casa de mi padre,
tapado entre las mantas por el frío,
mirando fotos viejas sin encuadre,
sintiendo al viento aullar contra el vacío.
Ya no queda ni un perro que te ladre,
ni molinos que giren en el río.
Hoy vine al cementerio para verte,
dime si ves al pueblo entre la muerte.