A veces dudo si el amor es etéreo,
porque cuando levanto la mirada hacia tu ser,
observo un sinfín de sentimientos ajenos,
ajenos a una parte de mi mente que grita por tenerlos,
ajenos a la idea de un tal vez o siquiera un hasta luego,
ajenos a mi vida, caminar y pensar,
ajenos a la idea de dejarte de extrañar.
Pienso en cuánto te amo,
cuánto te miro,
cuánto te pienso,
siquiera en un suspiro.
Pienso en si me notas,
si me ves
o si escuchas mis latidos.
Pienso también en el amor que me descubres
cada vez que respiro.
También pienso en no dejarte de pensar,
o siquiera pensar que mi locura va a estallar,
y que un día mi mente cansada te dejará de buscar.
Pero solo es eso, amarte en silencio,
porque ya mi alma no se quiere humillar más,
y mi mente triste por la idea de un amor imposible,
no te quiere buscar más.