(A Noelia)
“[…] los caminos perdidos que se encuentran…” (Oliverio Girondo)
[…] que todas las mujeres de mis labios /
no son una mirada de tus ojos...” (José Martí)
De mañana te busco, cuando andas
distante y desprovista de mis ojos,
cuando eres solo sombra emancipada
que se alarga y proyecta desde lejos
sobre mis breves lumbres mortecinas.
Cuando vuelves te acojo,
fatigada de haber iluminado
el bullicio grosero de las calles,
la impericia obstinada de la gente,
y te hospedas de nuevo en mis pupilas
y alumbras las paredes de esta estancia vacía,
de este viejo almacén de nieblas y suturas
que finge no abrasarse carne adentro.
Y entonces te propagas privativa y ferviente,
sombra esencial para mi esfuerzo necio,
luz liviana en mis trazos cuando escribo,
sombra terca en mi inercia mientras pugno
por que afloren las musas y reluzcan mis páginas,
candil que no consiente la inminencia
del taciturno ocaso,
sombra preservadora
que ningún astro altivo desvanece,
pródiga luz, amena y efusiva,
afable sombra, luminaria electa
entre mis claroscuros.
© PABLO CABRERA 2025