Fabiannan

Dama fugaz

¡Oh! consumida damisela de ojos grandes,
tus labios encarnados están fuera de su sitio;
con tu piel morena haces que se inflame
mi seco cuesco que ya daba por pedido.

Has tenido la clemencia de mirarme,
y a tu pregunta no te he respondido;
en tu iris he querido yo colarme,
te protegiste con tus párpados benditos.

¿Dónde estás? ¿por qué te has ido?
¿te dijeron que mi corazón sufría?
¿descubriste que me llevabas contigo?
¿no sabías que ya eras mía?