Hoy me siento viejo, lo dice mi herida,
la sombra del tiempo me apaga la vida.
Mis sueños se esconden, mi luz se retira,
y el miedo al fracaso me deja sin ira.
Quisiera perderme, fundirme en la nada,
ser solo un suspiro sin huella marcada,
que el viento me borre sin dejar señal,
morir sin amar… por miedo a llorar.
La duda me envuelve con manos de sombra,
y todo en mi pecho se quiebra y me nombra.
No quiero dar nada, ni quiero esperar,
pues temo al destino… y temo al azar.
Me siento un despojo de un tiempo distante,
un eco olvidado que muere anhelante.
El agua es veneno, el aire es dolor,
la vida un camino sin ritmo ni ardor.
Mas algo me grita, en lo hondo del alma,
un eco lejano que pide más calma.
Un fuego pequeño, cansado de arder,
susurra en mi pecho: \"No debes ceder\".