Si tu amor y mi amor se fundieran
y forjaran los dos un idilio;
nacerían los mágicos lirios
con aromas de la primavera.
Si mi boca y tu boca traviesa
se entregaran al beso infinito;
desde el alma surgiera un suspiro
con magnífica y dulce cadencia.
Si tu aliento y mi aliento se encuentran
una tarde de plácido estío;
se oírian románticos trinos
que la dicha de amarnos celebran;
con un canto de origen divino
que posee pasión sin reservas.
Autor Aníbal Rodríguez.