Al anochecer ya despiertan en la montaña,
Titilan en cadena, algun día volverán.
Iluminan mi mente, en delirio me hablarán...
Sentado en oasis, su rareza es muy extraña...
Sus huesos de lija y su cabellera castaña,
crujen, aullán y no se ocultan, nos mirarán...
Al revéz, en plural mi mural, no morirán,
huellas gigantes, me visitan en mi cabaña...
Sin explicación solo, sapiencia y hermandad,
Asmodeus en tregua, y sagitario en tosca guerra...
La nave del olvido sucumbió en soledad...
Sin más, dibujo mis problemas de fiero en sierra..
Esperando en mi templo de barro sin reinad...
¡Piedad!, esas luces guardan mi sagrada tierra...
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