Diego Rojas G.

¿Por qué aparecen los fantasmas?

En su espalda deslizaba mis dedos,
sin pensar.
Simplemente
vivía lo que es ser feliz,
y sin miedos, ni esperanzas.

Hoy al cerrar mis ojos,
lo veo, como dibujos,
están en la oscuridad,
parecen sendas,
y vientos de tardes.

Ella dormía, 
yo me aferraba a su piel y calor,
como un naufrago,
olvidaba el grito del abismo,
y la inmensidad eterna,
sus labios,
me daban calma,
sentí que ya nada importaba tanto,
porque tenía su abrazo y su corazón.

Los remolinos de esos dibujos, 
rebotan con su imagen, 
le hablo,
quizas, también ¿me hablaría?
en esas noches que sabemos,
que la distancia 
es lo único que nos queda.