Hoy ha caído en mis manos
un libro viejo, bastante usado,
con la hojas parda amarillas.
Al abrirlo en las primeras
páginas falta un hoja,
alguien la debió arrancar
violentamente, dejó una rebaba
abruptamente entre páginas,
era una que no estaba escrita,
quien lo hizo sabia bien lo que hacía,
era la hoja en la que dedicaba
el libro al amor de su vida.
El libro quedo triste como
el dueño al despedirse.