Y pensar que, en el mundo en que vivimos,
aunque todos hablamos, los idiomas
que empleamos inéditos aromas
emanan y al hablar los esparcimos.
Distintas melodías con que oímos
una misma canción: una con bromas
y lamentos; con guerra, asedios, tomas;
con el amor de tantos que quisimos.
¿Será la voz humana un instrumento
que, aun distintamente armonizado
por siempre tañe a un mismo sentimiento?
¿O es, contrariamente, un vil cercado
que separa a la gente en pensamiento
que, aunada, más habría prosperado?
— 20/08/24