Nos cuentan la historia sin dudas ni grietas,
héroes de mármol, verdades perfectas.
Pero en los libros no hay despedidas,
ni gritos ahogados en noches secretas.
Los niños repiten la historia gastada,
siguen el cuento sin una pregunta.
No ven las sombras, no ven las tumbas,
nunca sospechan lo que se oculta.
Pero un día, alguien despierta,
mira en las páginas, busca respuestas.
Y entiende al fin que la historia real
no está en sus libros, sino en las sombras
que quieren borrar.