Caminan mis ojos por las palabras,
lusitanas me dicen que a la amargura
la trae la lluvia, pero que también la lava…
me aterra ser su esclava,
de una, de amabas; soy insegura,
mis miradas han sido transformadas.
Adoro la lluvia,
siempre me ha protegido,
me he llevado su caricia,
y le he robado unas cuantas lágrimas…
después se secan y florecen las rimas,
reviviendo la sonrisa,
el agua es vida y está viva… sosiego elegido.
a ella le entrego como si fuese mi única salida.