Y mordimos con hambre nuestra sombra,
desafiando en dulce duelo a la noche,
desnudando en segundos los espejos...
¡Procurábamos vaciarnos por dentro!
Temblaban las paredes al desvelo
y un grito quebrantó entre aquel silencio.
Como alfombras, las sábanas al suelo...
¡Apenas nos vaciábamos por dentro!
La fuerza fue enervando en su desmayo,
cual bestia enfurecida que flaquea.
Un grito de pasión resquebrajado...
¡Señal de que vaciábamos por dentro!
Y pudo ser amor en su estallido.
Creo que más, porque era rabia... ¡Era fuego!
Rabia ardiente explotando de deseos...
¡Lujuria que vaciábamos por dentro!
Exhaustos nos vaciábamos por dentro,
bañados de sudor, como aguacero;
colmando nuestras iris en aciertos...
¡Torrentes del perdón y del aliento!
Alas de ángel alzaban nuestro vuelo,
fechando el horizonte de los dos.
Murió de celos hasta el mismo Dios...
¡Cuando al fin, nos vaciábamos por dentro!
Poetisa antillana Emitza Santana 🇨🇺