En el viento se oyen tus pasos; huelo tu perfume, que puedo identificar instantáneamente. En la lluvia se aprecia el sonido de tu risa, y en el cielo veo tus ojos abriéndose, justo por donde escapará el sol. La humedad maldita que me sofoca me recuerda tus gruñidos porque el piso recién trapeado no seca. Me trae nostalgia y río por ello.
Las hojas de a poco se secan y empiezan a caer al césped largo, avisando que se acerca el otoño, y yo solo pienso en cuánto aborreces la estación. El aroma del café y las mañanas silenciosas llenan mi alma, y sonrío trayendote a mi memoria una vez más.
Pero el viento fresco grita que te vaya a buscar, pues ya no aguanto y muero porque estés aquí. La chamarra puesta y las botas en los pies, agarro las llaves y me subo al primer tren. Pues espero encontrarte y decirte que yo siempre te querré.
En el camino, armo rimas en el corazón porque yo sé que te gustan, así como mirar el sol. Voy a nuestro parque especial, donde te declaré mi amor cuando vimos aquella estrella fugaz. ¿Recuerdas mi promesa? Es hora de cumplir, o ¿qué es lo que tú piensas?
En el banco junto a la fuente hay una bella mujer, leyendo concentrada; \"no era como yo pensaba\". Me acerco lentamente y ruego que ese rostro tan bonito me mire y, sonriendo, me diga: \"Por fin llegas, amor mío\".
La sorpresa en mis ojos se deja ver. Pues yo nunca imagine verte ahí otra vez.