No es sencillo de comprender,
Inaccesible como el ayer,
Misterioso como el mañana,
Para verlo, no es suficiente escalar la montaña.
Es indestructible, no se puede domar,
Crea su propio destino,
Caballo que ningún jinete es capaz de montar,
Y si lo hicieran, se perderían en su camino.
Es tormenta cuando lo intentas manejar,
Inflexible cuando lo quieres manipular,
Rompe sus hilos si lo deseas tejer,
Insaciable cuando se trata de absorber.
Realista, donde no hay lugar para la fantasía,
Eso sí, él jamás te engañaría,
Pues no inventará novelas, ni cuentos, ni leyendas,
Aunque le dediques una y mil ofrendas.