¡Oh inefable amor!
con elocuencia obnubilas.
De la nada surge
la atracción, el deseo.
y la pasión se teje
con hebras de oro.
El placer hiende
en las entrañas,
un sutil suspiro sale
del abisal del alma,
a todas luces anhela
abrazar la ventura plena.
Y en el cenit
de la diosa psique;
aflora el fulgor
de la quimera.