Fue el beso de ternura,
una despedida.
Yo quería que, en casa,
Fueras; rosicler de mi vida.
Pero el apacible destino, pensó diferente.
Recuerdo con claridad, los entusiastas
abriles amorosos. Quimeras de ensueño,
que se desdibujaron en mayo desastrosos.
Punzante decisión sucinta tu corazón en flor,
Cuando tus pupilas miran un nuevo amor.
Levanté mi bandera blanca, con honor.
asintiendo mi derrota, con tesón.
Partí, alejándome, con mi alma rota.