Lylia Seabright

Secuestrada por el tiempo

Esperando a Helios, en el tormentoso

cielo de Zeus me encuentro,

al cual suplico con fervor

que deje de mover los vientos.

 

La sabiduría de Atenea deseo que

gobierne mi mente,

y de mi corazón busco arrancar la

dichosa flecha de Eros, 

clavada en el pecho profundamente.

 

Como Eurídice, atrapada en la sombra,

una mera espectadora de mi propia

agonía y dolor,

desafiada por el infinito paso del tiempo

del reloj de Cronos,

sin la reciprocidad de este amor.