Hoy amanecí con ganas de verte, pero ya no podré debido a que decidiste irte.
Te fuiste porque quisiste, no te obligué; pudiste quererme, pero preferiste perderme.
El rayo de sol por mi ventana alumbra mi cara anunciando la mañana, pero no quiero levantarme.
Mi cuerpo cansado lucha desesperado por ponerse de pie y hacer las cosas rutinarias.
No entiendo por qué viniste a mí, entraste en mi vida y saliste como si nada.
Ayer estuve contigo creyendo que de mí estabas enamorada; ahora las dudas están sembradas.
Mi mayor consuelo es que te tuve en mi cama esas noches, sintiendo tu calor y tu olor.
Como pudiste, como te atreviste; debes tener el sentimiento congelado o dormido.
De ahora en adelante mis noches serán solitarias bajo la luna blanca que miraré desde mi ventana, \"sólo y juntos el dolor y yo\".