Sobeyda Peñalba

Corazón averiado

Corazón averiado

Las arterias se hinchan, a veces no siento nada.

A veces aparecen los fantasmas,

los traumas de la niñez

disfrazados en una pesadilla.

 

Dura fue la adolescencia,

como una roca en la playa desierta;

aunque el corazón no puede amar.

De pronto recuerdo los versos de Neruda:

Muere lentamente, quien no viaja, quien no lee,

quien no ríe, quien no baila, ni encuentra gracia en sí mismo.

Los recuerdos los llevo a flor de piel,

grabados en la memoria como una vieja canción.

Raras veces experimento un vacío en el corazón.

Ni la frustración ni las adversidades son suficientes.

 

Dios… ¿por qué tardas?

¿Acaso has puesto una cruz que no se puede levantar?

De pronto se recobra la fe.

La oración es el camino para que tú salgas al auxilio,

En este mundo de duelos y espantos.

Corazón averiado;

por la lluvia que cae en el tejado

por la tormenta que angustia

por la desesperanza que provoca la falta de empatía,

porque simplemente soy un ser humano.

Al final la vida es eso. La vida es desierto y es oasis.