Debajo de las carpetas de cemento,
el tiempo sepultó nuestras huellas,
los juegos de esas tardes bellas,
de carreras y gritos de contento.
Lindas, e inolvidable e la historia,
de bromas y tantos chascarros,
jugando nuestras calles de barros,
que nos llenaban de gloria.
Allí en mi Cerro alegre querido
entre el verde bosque y el mar.
nuestras alegrías fuimos a pintar,
para que nunca sean olvido.
Gracias doy por tí a mi Señor
porque al finalizar ésta historia,
nos encontraremos en su gloria,
por gracia de Jesus nuestro salvador.