Florezco como un rosado almendro
muda sus negras pieles para albergar
el blanco nieve de la anciana estepa
un día cualquiera todos los febreros
Entiendo que desde muy adentro
los escarabajos siguen con sus dietas
No existe fácil pomo ni puerta moderna
que cierren el paso a las aviesas eras
Como carpintero, como poeta
tengo una pena que con la sierra
esculpe la bella estación seca
Y así será, mientras la dura piedra
siga resistiendo el embate de la negra
continua transfusión de la almendra