Norberto Osvaldo Algarin

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Te ofrezco mi reliquia vindicadora. Tómala 

que está hecha de aurora, de promesa y de duelo, 

con nieve de montaña e inmensidad de cielo, 

con luz de luna, y música, y vuelo de paloma. 

 

Tómala, y la recites en ese extraño idioma 

que estremece y que imita la voz del violoncelo; 

que surque y que se rompan los témpanos de hielo 

allí en donde el arcano al escucharte se asoma. 

 

Al fin, cuando la tengas será más día el día 

por ver el sol más bella la aurora a la que besa; 

más flor la flor; más limpio el fulgor de la armonía; 

 

y aún más elocuente el amor que no se expresa. 

Será el recordatorio, mi amor, de la promesa 

de amarte en la tristeza aún más que en la alegría.