Pienso en el primer alimento
en todos los metafísicos que me embargaron
en cómo perdí la calma contra mí mismo
en cómo cerré las puertas entre gritos y silencios
Bendito sea Dios que existe la melancolía
bendito sea porque puedo ver mis pasos
las paredes con espuma y coágulos de bilis
las pinturas sordas por tanta indiferencia
Qué es esta condición de hombre que añora y añora
qué estas líneas de las manos que no pueden reflejar todas las caídas
qué este presente que quiere abarcarlo todo y se figura como un cirio
dónde está la sensación de protección que ahora contra mí niego
Aniliquilador de ternura
ciego sin reloj y sin medida del tiempo
necio y testarudo
adolorido y sin buenos recuerdos
quizás solo se trate de un consuelo
un pequeño y cálido consuelo