Cuando veo las tinieblas, recuerdo mi primer encuentro, una forma de misterio o de miedo, sin saber lo que hay al horizonte, pero pasado los días, los atardeceres incluso sus noches, comprendí que estaba mostrando el valor de la vida, del amor hasta la amistad, descubrí otras tinieblas que sin saber hicieron el hombre que soy, de entender que aunque hay tinieblas en la vida siempre habrá un sentido en tu vida y por eso las tinieblas ya son mi compañera de viaje.