A cada ser le toca, abrazar, su historia.
La tristeza hoy, les abrazó, con fuerza.
Pudo haber sido la esposa, no la novia.
Sufrió tanto, por esa acción, perversa.
**-**
Nunca, entendió, sus abusos y maldad.
Toda su angustia, se traslucía a leguas.
Herida transitó, con dolor y sin piedad.
Ya no siente pena y, menos aún, dolor.
**-**
Los reproches de los, amantes, hieren.
Evocar es vivir, pero, además, es sufrir.
Ambos, juntos estar, siempre, quieren.
Si dos se rondan, verse lejos, es morir.
**-**
¡En ese impasse, toca redimir, al amor.
Y revivir, las horas de entrega y fervor!