José Luis Barrientos León

Difuso

 

A veces me miro, inmutable, lejano,

habitando en una profunda sombra,

sobre el campo o el mar,

en una realidad que se me escapa,

entre recuerdos que empujan desde la infancia,

revelando en mis ojos,

cielos antiguos pintados en sepia,

futuros improbables

ausentes del alba.

 

A veces me miro, sin mirarme,

caminando alrededor de las colinas,

por miedo a la cumbre,

divagando entre nieblas por recelo a la luz,

emergiendo en la noche por espanto al día,

como si los oteros del tiempo en mi cuerpo,

me hubiesen llenado de miedo y quebranto,

como si la voz hubiese perdido su tono,

para convertirse en silencio áspero y burdo

 

A veces quisiera no mirarme,

no tener recuerdos,

no tener memorias de estrellas ambiguas

de mares inaccesibles,

de caminos empedrados,

solamente quisiera tener ojos

para ver lo presente,

sin percepciones ni eclipses

sin soledad ni penumbras,

solo presente, aunque no me mire

aunque no me encuentre.