Gira el planeta en su danza callada,
cuna de mares, de selvas, de viento,
canta la tierra con voz despejada,
himno de vida en su eterno momento.
Luz de las horas le besa la frente,
brilla en su piel el fulgor estelar,
duerme en sus venas la savia creciente,
ríos de fuego que laten sin par.
Sueña con nubes y sueños de trigo,
llora en la lluvia, se enciende en el sol,
gira y respira, mi mundo, mi abrigo,
madre infinita de
nombre Azul.