Bendita mujer
de manos de luna,
que peina mis sueños
con dulce fortuna.
Que canta canciones
con voz de algodón,
y arrulla mis miedos
con su corazón.
Bendita mujer
que yo llamo mamá,
su risa es el faro
que me guiará.
Sus brazos son
alas que saben volar,
me llevan cerquita
si quiero llorar.
Su beso es remedio,
su risa es un sol,
su abrazo es mi casa,
mi gran caracol.
Y aunque algún día
mayor yo seré,
su amor en mi alma
por siempre tendré.
¡Bendita mujer
que todo me dá,
bendita mi madre,
mi dulce mamá!