En la paz sempiterna que, me brinda esta noche, quiero amarte.
Mucho tiempo ha transcurrido, desde que te fuiste, sin regresar.
Mi ser herido, no sabe de búsquedas y menos, cómo encontrarte.
Han pasado siglos, en mi dolida humanidad y no te dejo de amar.
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El embrujo de tu amor aún, alienta a mi triste alma de esperanzas.
Cómo hacer, para borrar tu prístina presencia de mis evocaciones.
No lo niego, lo he intentado de mil maneras y surge tu semblanza.
Aparto de mi alma, el sentimiento y florecen, nuestras canciones.
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No me identifico con otro extraño espacio, el nuestro, aún, existe.
La costumbre es un vicio qué, urge de consumación, para no morir.
Digan lo que digan los disolutos, cuando el amor, es amor, subsiste.
Yo quería verte y hablarte de nuevo, por eso, me arriesgué a venir.
En el amor y los amantes, no hay reglas fijas, solo habla el corazón.
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¿Amante adorado, podrías intentar detener esos latidos plenos de pasión.
Realmente, te alcanzaría la valentía, para borrar del alma, tanta emoción?