Llegó con su azul eléctrico,
tan efímero, tan de repente,
tranquilo y excéntrico,
poco realista, más bien extravagantemente.
Perfecto ente que magnifica el brillo,
simultaneidad cómplice,
la luna tímida y partícipe,
del alucinante equilibrio.
Se va en capa gris azulada y diáfana,
tanto melancólica como ufana,
se complementa con la vida,
con la mañana, con su clepsidra.