¡Atentos, insanos de verbo afilado!
Aquí no hay fusiles, mas filo en palabras,
se entierra la métrica en duelo rimado
y sangran los necios con frases forjadas.
Las balas son rimas con justa ironía,
disparan con furia, mas sin matar,
pues solo se muere de propia agonía
quien mucho improvisa y no sabe rimar.
Aquí los soldados se baten con versos,
el ritmo es su escudo, la pluma su lanza,
los torpes se ahogan en mares de esfuerzos
si riman con prisa y sin esperanza.
¡Oh!, pobres cobardes de estrofas maltrechas,
que entran al campo con torpe cuarteta,
mas cuando se atreven, los muelen las flechas
de un solo terceto con rima perfecta.
No hay gloria sin guerra, ni lucha sin arte,
ni verbo que viva sin fuego en su piel,
aquí el que no sabe forjar su estandarte
sigue siendo un soldado sin honor.
Así que, poetas, alzad la palabra,
cargad nuestras musas con pólvora y risa,
y al necio que llegue con letra bastarda…
¡Que aprenda el oficio, o muera sin prisa!
¡Firmes, rapsodas, alzad la palabra!
Que en este cuartel no hay pólvora amarga,
solo plumas bélicas y sátira brava,
¡y versos que sangran sin herida alguna!
Aquí no se mata con plomo ni cuchillos,
se ajusticia al necio con rima y sigilo,
se sientan los torpes en tronos de heno
y arden sus dogmas en llamas de estilo.
Los malos poetas, con métrica coja,
disparan trofeos de prosa barata,
pero su lirismo, cual pólvora floja,
explota en sus manos con risa ingrata.
Se dicen soldados de tinta y cuartilla,
pero en la batalla no saben rimar,
su verso tropieza, su estrofa se astilla,
¡y caen rendidos sin verbo que dar!
Aquí no hay medallas ni títulos fatuos,
solo aquel que piensa merece el fusil,
no hay tregua para el que entinta barato,
ni paz para el terco que escribe sin fin.
¿Quién presume ser guerrero del verbo,
si nunca ha cruzado los mares del son?
¡Que tomen sus rimas y rueden al suelo,
o aprendan el arte de hablar con razón!
Este es el cuartel donde mueren los necios,
donde el verso es bala y la sátira azota,
donde el que no piensa tropieza y calla,
¡y el que hable sin gracia… que desaparezca!