Hice una incisura en mi corazón,
esperando escurriera sangre espesa.
En el fondo, hallé un tétrico rincón,
en donde el pánico activo, se engruesa.
Mi existencia entró en cruel inanición,
y mi silencio formó una represa.
Entre el caos, busqué correlación,
pero solo hallé escorias y sorpresa.
Son tantas noches en las que conduzco,
el dolor como diluvio que moja.
y en mi valor que se torna negruzco,
Como lagrimales en teticoja
De este abismo patético, deduzco:
que mi sangre es más alquitrán... que roja.