Llega el receso de fin de jornada.
Para no muchos, largo es el calvario,
que desalienta el sudor y el salario.
Del padre de Joroba desganada...
la esposa estresada, ya muy cansada,
los niños suspiran en solitario.
Ya está harto de ser arnés ordinario.
Cáncer que azota su vida prestada.
Más en la densa y lúgubre tormenta,
la Luna de convicción encarnada,
en feroz agalla y sentir afrenta;
una vida voraz desenfrenada.
Dar todo por su familia contenta...
el último rugir, sangre y espada.
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