Camino como alma al patíbulo
desgarrada, ya casi humo
marcada, como larga mirada
ceniza, todavía seca rama
Hoy plata, mañana nada
quedó oro y hacia la una
ya amaba a su amada
mas se bañaba las alas
pues en cobre acababa
Hoy pared mañana techo
en la mesa solo dos platos tengo
cuatro paredes y de postre he hecho
un pastel que comer en el lecho
Arrastrada congoja que me llevas
de la mano como si fuese grano
aun te grito aunque sea en vano:
¡No hay molino que me tuerza!