De pronto me encontré común en la tristeza.
Incierta impaciencia ante la urgencia que se apodero de mí aquel día.
Y cual presentimientos que aparecen de la nada se fastidio mi vida
Y me perdí a la deriva entre mares que no vi, ni sentí, ni palpite
La incertidumbre avanzo con pasos seguros. Firme y totalitaria.
Y no me arropo ni deslumbro el fulgor de aquellas miradas que hicimos nuestras
Pues los que amamos algún día se marcharon también en el espesor de la neblina.
O tal vez nunca los vi, y ahora duermen en un recuerdo que no pretendo revivir.
Y ante la realidad terrible que vivía, no medí distancias ni observe fronteras que no pudiera traspasar.
El tiempo no importaba, ni habían espacios reservados, ni sueños perfectos compartidos porque el momento puro del abrazo eterno se quedó tendido entre sollozos
Y de aquel frecuente beso con sabor a vida solo bebí la hiel de la amargura
Fue una llamada cruel la de aquel día en que deje de escuchar la melodía de tu voz casi dormida
Todo se apagó en un momento crucial de nuestras vidas
Y te marchaste bella y pálida mi frágil mariposa herida
Dejando tras de ti el dolor inmenso de quien aún y a pesar de los años te recuerda triste en la nostalgia de este día.
OAMMJ (México)
RAFAEL BLANCO
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Marzo 17/2025