ElCuervo_01

A los tomates

 

Del jardín brota el frutal
soñando en florecer.
Santos ángeles lo cuidan 
para algún día recoger.

 

Unas manos desnudas
acarician sus raíces.
Es la niña que lo riega
con sus lágrimas tristes.

 

¡No llores más, mi niña!
¡No sufras porque no crece!
El tomate solo espera 
a que tu llanto cese.

 

Linda fruta que aviva,
de piel fina y sedosa,
besan los labios de la niña 
que de lágrimas los ojos rebosa.

 

¡No llores más, mi niña!
¡No dejes caer gota!
Tanto el tomate como yo
tu alma no queremos rota.