karonte

EL SILENCIO UN LATIDO DISTANTE

Cuando los oídos dejen de escuchar,

el viento será la única voz que quede,

y el susurro de las estrellas será el eco,

que se perderá en las sombras de lo que fue.

 

Las palabras se desvanecerán como humo,

se disiparán en el aire, olvidadas, frágiles,

y el lenguaje de la mente se tornará mudo,

como un río seco, buscando su cauce, sin rastro.

 

La música se convertirá en un latido distante,

como un tambor en las entrañas de la tierra,

y el canto de los pájaros será un suspiro lejano,

quedando atrapado entre las ramas caídas del alma.

 

Cuando los oídos dejen de escuchar,

los colores hablarán en silencio,

y el sol, sin testigos, se ocultará tras su cortina,

como una luna que se desvanece en el olvido.

 

Los pensamientos, antes claros como un cristal,

se perderán en la niebla densa de la conciencia,

y las emociones, líquidas como el mar,

se evaporarán sin dejar huella ni rastro.

 

El tiempo será una sombra que se alarga,

y los relojes ya no marcarán la dirección,

pues cuando los oídos dejen de escuchar,

el universo cantará su última canción.

 

Sin oídos, todo será un caos sagrado,

un silencio donde las palabras ya no valen,

y la verdad, que antes era un eco en la mente,

se disolverá en el aire, como arena en el viento.

 

Entonces, tal vez, entenderemos que el ruido,

ese ruido que tanto buscamos,

no es más que un velo que cubre lo esencial,

y el verdadero sonido es el que no necesitamos escuchar.