Te dije: ven que quiero vivir contigo!
tú orgullosa, cómo te reias de mí.
Hoy no sé quién tendrá ese orgullo
porque, yo vivo solo y, tú andas
de árbol en árbol;
ninguno te mantiene en buena sombra.
Yo simplemente vivo en mi humilde
casita y, lo bonito que hasta hora
no nesecito de tí y, te agradezco no
estar conmigo porque,
soy felíz sin estar contigo, que me des tú cariño
o rongado que me des tú amor.