Me alegró lo que te llevaste aquella
tarde,
cuando te marchaste y,
pensaste que me iba a caer en vicios.
Han pasado los años, sigo siendo felíz;
unos días de pesca y otros en el campo.
Cómo me alegra de estar solo y, tengo
una vida cómoda.
El pan en la mesa no me falta,
gracias a mi trabajo,
esas bendiciones del Creador porque,
siempre ando por camino derecho y,
no hago daño a nadie.
Lo que te llevaste ya no tiene nada,
y mis bendiciones; siempre le ruego a mi
Dios que no te falte el pan,
solo eso puedo
hacer por tí porque, amor ya es muy
tarde para darte a ti.