Que casualidad de encontrarte
aquí, donde cenamos muchas
veces pero, no disfrutas como lo
hacías conmigo.
O acaso estás
a dieta porque, a mí lado nunca
te limitaste la cena,
hasta llevabas para tú familia y, en casa eras igual.
Eso no me importaba porque, eso
es una bendición de Dios.
Que sorpresa
la de hoy de encontrarte.
Solo sé
que no luces bonita como en el ayer.