...Cuando llamaste aquella tarde de extravíos,
eras aún esa mujer de fervor y juventud
el agua que resbalaba por tus senos
encantaba también la rosa de tu luz.
Los ojos verdes como una esencia de milagros
y tus rosados labios en efímera virtud
me envolvían en un húmedo dominio
en éxtasis azul.
Tus manos
de ninfa adolescente y subversiva
en elegante y fantasioso albur
rodeaban en mi hombro su silencio
como un invierno que nos circunda aún.
Cómo alejarme y abandonarte en tus memorias
si todavía eres tus pupilas
y tu cuerpo desnudo con su talle
y en cada esquina del recuerdo me sorprendes
tú...
Fer Sanchez