Luna de sangre en el cielo
arropada por la bruma
vibra la pasión ardiente
bajo la noche desnuda.
Como perlas relucientes
cuaja el rocío en las hojas
la madrugada es congoja
que borrara el sol naciente.
Justo al pie de la esperanza
existe un bosque encantado
donde convive callado
el amor y la añoranza.
Sobre las llamas ardientes
de la tarde que termina
vuela el alma peregrina
en su camino al poniente.
De espesos montes umbríos
siento la magia y embrujo
de tus labios sus ardores
cuando mi boca sedujo.
Amante la brisa fresca
que viaja sobre la mar
cálido abrazo salobre
que me hace suspirar.
Autor. Alexandra 21/3/2025