Me resigno a abandonar
a mi barco en un destierro.
Mi barco tiene una cita
con las olas mar adentro,
un aviso de deriva
que la mar guarda en silencio
y al que van a naufragar
las almas de aquellos viejos
marinos que son de mar
con sus barcos ya deshechos.
Allí lo llevo a encontrar
su bitácora del tiempo
junto a la rosa del mar
que le sirvió de amuleto,
como un alma de coral,
de rumbos, velas y vientos,
porque mi barco está herido,
herido, pero no muerto,
y lo guío a descansar
tras su postrer derrotero.
Yo también soy capitán,
pescador y marinero
curtido en la tempestad,
un timonel bajelero,
y mi espíritu de sal
buscará ese cementerio
para juntos navegar
por los mares de los cielos.
Me resigno a abandonar
a mi barco en un destierro.