RICARDO V

A la mar llevo mi barco

Me resigno a abandonar

a mi barco en un destierro.

Mi barco tiene una cita

con las olas mar adentro,

un aviso de deriva

que la mar guarda en silencio

y al que van a naufragar

las almas de aquellos viejos

marinos que son de mar

con sus barcos ya deshechos.

 

Allí lo llevo a encontrar

su bitácora del tiempo

junto a la rosa del mar

que le sirvió de amuleto,

como un alma de coral,

de rumbos, velas y vientos,

porque mi barco está herido,

herido, pero no muerto,

y lo guío a descansar

tras su postrer derrotero.

 

Yo también soy capitán,

pescador y marinero

curtido en la tempestad,

un timonel bajelero,

y mi espíritu de sal

buscará ese cementerio

para juntos navegar

por los mares de los cielos.

Me resigno a abandonar

a mi barco en un destierro.