No sé si fue mi miedo o mi torpe decisión,
ese instante en que pensé en marcharme sin mirar atrás,
ahora me pesa cada error, cada indecisión,
y en el eco de mi mente, tu risa se va.
Me arrepiento a cada paso, de cada plan equivocado,
de esos días de incertidumbre, de no saber qué hacer,
quisiera volver el tiempo, borrar lo malgastado,
pero tu adiós se quedó, imposible de volver a tener.
Entre mensajes sin respuesta y silencios en la red,
cada \"lo siento\" se pierde en un mar digital,
me duele aceptar que fui yo quien se perdió,
entre dudar, equivocarse y un final tan irreal.
Hoy solo queda este verso, sincero y sin disfraz,
de un corazón joven que aprendió a través del dolor,
que en las malas decisiones y en el azar fugaz,
se esconde la lección de lo que no se puede olvidar.